La última amenaza la ha lanzado este lunes el general Valeriy Vasilyev, al frente del mando ruso en Zaporiyia, a unos 500 kilómetros al sureste de Kiev: “Como saben, hemos plantado minas en todas las instalaciones importantes de la central nuclear de Zaporiyia. Y no ocultamos esto al enemigo. Les advertimos. El enemigo sabe que la planta será rusa o de nadie”.
Construida en la época soviética, la central nuclear de Zaporiyia es la mayor de Europa. Sus seis reactores de agua a presión (de los que funcionan actualmente dos) son cruciales para Kiev por su capacidad de generar energía para hasta cuatro millones de hogares.
“Exigimos que Rusia devuelva inmediatamente a su propietario soberano legítimo, Ucrania, el control total de la planta de energía nuclear de Zaporiyia”, escribió el G7 en un comunicado emitido por Alemania, que ocupa la presidencia.
El grupo se dijo “profundamente preocupado por la grave amenaza” que representa el ejército ruso para “la seguridad” de las instalaciones nucleares ucranianas.
El personal ucraniano de la planta “debe poder realizar sus tareas sin amenazas o presión. El continuo control ruso de la planta pone en peligro a la región”, señalaron los ministros de Relaciones Exteriores de los países integrantes del grupo.


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